Brasil: Un gigante despertando

Brasil es una superpotencia. No cabe duda. Con la mayor economía de América Latina y con el sexto mayor Producto Interno Bruto del mundo, este país de 193 millones de habitantes ha vivido un crecimiento económico muy acelerado. Es parte del selecto grupo de países denominados los países de BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
Y no se distingue solamente en el ámbito económico, debido a que fue uno de los países miembros fundadores de las Naciones Unidas.
Pero no todo parece tan bien como los números indican. Recordemos que un parámetro es el crecimiento económico y otro distinto es el desarrollo económico, el que se enfoca en por ejemplo, el acceso a salud y educación público, índices de criminalidad, etc…
Es posible que la mayoría de las personas piensen inmediatamente en las favelas y el crimen organizado. Pero este es solo una parte del dolor de cabeza que tiene preocupada a la presidenta Dilma Rousseff y a su gabinete. Más que nunca el mundo está mirando hacia esta potencia. Anfitriona del mundial de fútbol que se desarrollará el próximo año y los juegos olímpicos que se desarrollarán allí dos años más tarde.
Se están haciendo importantes esfuerzos para disminuir los hechos de violencia (60.000 homicidios anuales, tráfico de drogas, redes de prostitución en conjunto con países fronterizos, etc.)
Causas de estas debilidades son claramente la falta de políticas públicas que lleven a la inclusión social. El tema de la educación sigue siendo un tema central, debido a que hace algunos años las tasas de analfabétisacion llegaban hasta un 30% de la población adulta.
Pero al problema de la corrupción, de la alta criminalidad y del narcotráfico sumado al consumdo de drogas es posible advertir un tema principal que llevó a rebalsar el vaso: un alza de pasaje del transporte público. En algunas ciudades el costo de éste podía llegar a 1,60 dólares. Cuando se avisó que iba a haber otra alza, la población salió a la calle. En los últimos meses hemos visto varias imágenes de avenidas, ya sea en las grandes calles de Rio o de Sao Pablo llegando hasta las pequeñas pasarelas gente con afiche, familias completas, demandando al gobierno que revierta los errores que ha cometido. Ellos no protestas contra la presidenta ni contra su gabinete, no piden su renuncia, pero piden que sus quejas sean escuchadas. Piden que el costo de vida que ha subido mucho en los últimos años vuelva a bajar y que el dinero se destine a la salud y a la educación.
Y estas demandas se hacen más fuertes al ver el gasto en que está incurriendo su país para hacer frente al desafío de ser la sede de estas citas mundiales.

Líderes de los países BRICS en una cumbre el año 2010 en Brasilia. Presidentes de Rusia (Dmitri Medvedev), Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva), China (Hu Jintao) y el primer ministro indio (Manmohan Singh). Fuente: http://goo.gl/xXLmNk

Aquí llegamos a otra causa del descontento popular:

Debido a que Brasil será sede del Mundial como de los JJ.OO y ya fue anfitrión de la Copa de las Confederaciones, el gobierno ha desembolsado enormes sumas procedentes de las arcas públicas para costear los enormes gastos que acarrea la responsabilidad de organizar estos eventos. Un ejemplo es el Estadio Maracaná, el cual fue remodelado para los Juegos Panamericanos del año 2008, pero que luego para cumplir con los estatutos de la FIFA debió ser remodelado nuevamente con los 500 millones de dólares para destruir parte de la estructura y agregarle nuevos requisitos de la máxima entidad del fútbol a nivel mundial. No llama la atención los carteles en las protestas que afirman que el estadio es la única estructura que cumple con los requisitos de la FIFA, debido a que los hospitales y las escuelas, al igual que los otros servicios públicos no lo hacen. En general los costos de vida han subido sustancialmente. Con un incremento de más de un 20% en el último año es entendible la desconfianza de la población con respecto a nuevas promesas de parte del gobierno. Millones de brasileños saliendo a las calles protestando contra la corrupción, un malestar general con la ineficiencia con la que se han sumisitrado los dineros del país. El tema del transporte público es un tema no solo en Brasil (en el cual los habitantes que reciben el sueldo mínimo destinan casi 30% de sus ingresos a la movilización) sino también en otros países como Chile y Argentina que han sufrido reformas en sus sistemas de transporte público, los cuales no ofrecen un servicio comparable con el dinero que hay que desembolsar para hacer uso de ellos.

En fin los problemas son varios. Mientras que el Ejército está iniciando nuevas incursiones hacia las favelas más grandes en la circunvalaciones de ciudades como Río de Janeiro, el descontento y las protestas no terminarán. Especialmente ahora con el mundial de fútbol y los próximos juegos olímpicos sus habitantes aprovechen para demostrar su desconento. Un tema complicado, que una vez que sea solucionado posicionará a Brasil en una posición de liderazgo no solo en el ámbito americano sino que en el ámbito mundial.

Benjamin Alvarez

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